Hidratación en el adulto mayor

Solo el 25% de los ancianos cumple con la debida hidratación.

Las personas mayores son una población vulnerable con respecto al balance hídrico. El European Hydration Institute da consejos para lograr que mantengan una adecuada ingesta de líquidos.

Una correcta hidratación contribuye a mantener un buen rendimiento físico y cognitivo. Los mayores, con la edad, pierden la capacidad de detectar la sed y por lo tanto de mantener una adecuada hidratación, lo que los convierte en un grupo especialmente vulnerable, según un comunicado del European Hydration Institute (EHI).

Apenas la cuarta parte de las personas mayores cumple con la de ingesta diaria de líquidos, según el estudio “Consumo de bebidas diarias en las personas mayores en España”, realizado por investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid. Ante esta situación de riesgo, el EHI aconseja seguir estas normas:

  1. Beber de manera regular. Es lo más importante.
  2. Ofrecerle al anciano una variedad de bebidas de distintos sabores y colores, que mejore la apetencia.
  3. Acostumbrarles a beber uno o dos vasos de alguna bebida con cada comida y bebera lo largo del día, incluso sin que estén comiendo.
  4. Los líquidos deben ser fácilmente asequibles y accesibles tanto de día y noche.
  5. La temperatura ambiente de la vivienda debe ser moderada. Si hay temperaturas elevadas se recomienda que la ingesta de líquidos se incremente en 250 ml por cada grado centígrado por encima de los 37 grados.
  6. Los encargados de cuidar a las personas mayores deben estar familiarizados con los posibles cambios que pueden surgir en la dieta, para ayudarles y facilitarles su consumo siguiendo unas pautas adecuadas en hidratación.
  7. Aumentar la ingesta de alimentos como sopas, frutas y hortalizas que contienen 80%-90% de agua y son fuente de nutrientes esenciales.
  8. No es recomendable el uso de bebidas alcohólicas por su efecto deshidratante.
  9. Seguir estas recomendaciones a partir de los 60 años, que cuando el cuerpo comienza a perder la capacidad de detectar la sed y por lo tanto de mantener una adecuada hidratación.
  10. Anticiparse a las necesidades de su cuerpo y no siempre esperar a tener sed para beber algo.

Fuente: ideal.es

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